viernes, 18 de abril de 2008

Ropa... Precios solo para turistas?

Esta temporada, comprar moda sí incomoda. Es que una rápida recorrida en la Capital por los shoppings y marcas de indumentaria deja a la vista precios para el asombro: suéter, desde $ 270; tapado de lana, desde $ 800; impermeable, desde $ 350; saco de línea A, desde $ 600; jeans chupines, desde $ 150; chatas de cuero, por $ 178; botas cortas, por $ 380, y altas... por la nubes: 750 pesos.

En síntesis, para vestirse con un conjunto básico modelo otoño-invierno 2008, hay que invertir, como mínimo, unos 900 pesos. Una suma sólo apta para billeteras abultadas. Emiliano Fitá, de la firma Wanama, dispara: "Los precios de la ropa no paran de subir por un tema de costos, y en la medida en que sigan aumentando van a detener las ventas".

Subieron los alquileres

Héctor Kolodny, secretario de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria, hizo un relevamiento que determinó que el aumento de la ropa salida de fábrica es del 15% en relación con el invierno 2007. "Los precios al consumidor o de mostrador, serán un poco más altos y varían, no puedo precisar de cuánto va a ser el incremento final, por los costos de los alquileres, salarios, seguridad, etcétera".

Sus palabras no hacen más que dejar abierto un interrogante: ¿cuál es el aumento real de los precios? La diseñadora Olga Naum acerca datos de la realidad que le toca vivir. "El incremento de precios comenzó en diciembre, cuando los talleres aumentaron sus costos entre un 20 y 30 por ciento. A esto le siguió el incremento de los avíos por encima del 17 y 25 por ciento; las telas superaron el 30 por ciento; los salarios -que venían en suba- ahora se incrementan un 23 por ciento, y los alquileres, un 200 por ciento".

Subas que hacen tiritar a cualquier presupuesto y que de alguna manera se trasladan al precio final. "Los alquileres en los shoppings están más caros que en la época del 1 a 1", apunta un empresario del sector que prefiere no ser identificado. Y agrega: "Este verano salió el sol para todos, y muchos de los problemas que hubo entre 1998 y 2002 están siendo superados. Pero muchos quieren seguir ganando a cualquier precio".

En el rubro zapatos, Rallys Pliauzer, de la firma Rallys, aporta datos: "Según el material y el estilo de calzado, los incrementos rondarán entre un 30 y un 35 por ciento".

Con ese desalentador panorama, el 15% de Kolodny parece distar mucho de la realidad. "Las marcas ABC1 registrarán aumentos de precios entre un 20 y un 30% con respecto a 2007", destaca el empresario.

Problemas de producción

Una radiografía que refleja la crisis estructural de la industrial textil: falta de mano de obra calificada; talleres al límite de su capacidad productiva; escasa variedad de materias primas para la confección local, lo que implica tener que importar telas, hilados, tejidos y avíos.

Fitá explica: "Todo esto es producto de un modelo económico orientado al consumo y no a la producción. Por eso no hay créditos flexibles con costos accesibles para las pymes, lo cual impide que se constituyan empresas grandes que a su vez compren maquinarias para producir en el país. Un modelo que se autodestruye y creo que está llegando a su fin".

Aunque parezcan tremendistas, las palabras de Fitá no son más que el reflejo de una difícil realidad del sector. "Dejó de ser una actividad rentable -se lamenta Naum-. El diseñador pone demasiado esfuerzo y a su vez compromete su bolsillo para que el consumidor no tenga que pagar precios tan altos. Creo que muchas marcas no van a resistir, porque hay que tener mucha espalda para aguantar esta falta de apoyo al sector".

Y si algo faltaba para agravar el panorama, apareció la crisis del campo. "Las ventas al interior eran muy altas porque el campo consumía, el pueblo compraba en la localidad más grande de su región, el comerciante iba a las grandes ciudades como Buenos Aires, Rosario o Córdoba para abastecerse. Todo esto se detuvo desde el inicio del conflicto", enfatiza Pliauzer.

El estado de ánimo también ayuda a esta merma en las compras. La diseñadora Clara Ibarguren sostiene: "Esta situación crea incertidumbre, desestabiliza, y la gente -tenga campo o no lo tenga- no consume".

Volviendo al tema precios, para muchos la pregunta obligada es ésta: ¿la Argentina es un país caro, en relación con la calidad de la indumentaria? Ana María Giesso no duda al contestar. "Definitivamente, no. Hablo desde lo que es Giesso como marca. No se puede comparar Giesso con cadenas internacionales como H&M o Top Shop, que hacen prendas masivas traídas de Oriente y sin ningún detalle de terminación. Un traje de igual calidad que acá cuesta 300 dólares, en Nueva York se paga 3000 dólares. Sí son precios elevados en relación con los salarios de los argentinos".

Precios en Nueva York

Ibarguren agrega: "Me causa gracia cuando la gente que viaja al exterior me dice que compra más barato en Nueva York que en la Argentina. Lógico: si viajan en época de liquidación de las grandes tiendas, todo es más barato, pero hay que saber comparar la calidad y la elaboración de la prenda".

A esta altura del relato, llegan las propuestas: "El Estado tendría que verificar lo que están pidiendo por los alquileres y, además, combatir los talleres clandestinos, no sólo clausurándolos sino dándole un lugar a esa gente para que pueda trabajar. Pero sería bueno que los costos de tener todo en regla por parte de los talleristas no fueran trasladados directamente al diseñador".

Pliauzer va más allá y sugiere: "Nos estamos poniendo caros quizá porque nuestras fábricas son pequeñas o medianas; porque los impuestos al trabajo y a la comercialización son desproporcionados; porque el costo del crédito es de usura para las pymes. Sería interesante que en las vidrieras se pusiera el precio sin los costos de tarjetas de crédito e impuestos, y desglosar cada uno de ellos para conocimiento del público".

Esta situación, según los consultados, lejos está de encarrilarse en lo inmediato. "A pesar de hacer todos los esfuerzos para no quedar fuera del mercado, algo tenemos que trasladar a los precios", remata Ibarguren.

Mientras tanto, habrá que empezar a hacer caso a lo que dicen algunos expertos: uno no debería deshacerse de ninguna prenda del guardarropa porque en unas tres o cuatro temporadas volverá a ser la prenda del momento.

2 comentarios:

ErichB dijo...

Me gusta mucho que expreses la moda, no solo del punto de vista que todo mundo piensa que es moda.

La moda no es un desfile de ropa de 10 o 15 minutos, es una industria muy poderosa y mañosa que domina a las masas.

Que estes bien nos vemos :)

disegnaropa dijo...

Gracias esa es la idea todos los días agregar para que nos integremos en este mundo productivo, que atrae tanto y muchos quieren integrar.
es un gusto tu contacto